El encuentro de los gabinetes de seguridad de Estados Unidos y México que tuvo lugar en días pasados podría marcar el inicio de una nueva época de la relación entre ambos países. La ola de violecia y la dificultad para sgurar l paz y el estado de derecho en el país puede constituir la mascarada perfecta para justificar un renovado intervencionismo estadunidense. Sin embargo para algunos analistas es necesario mantenernos en alerta para evitar que se sacrifique 'la soberanía nacional' ante la desesperación por contener la crisis en materia de seguridad pública.
Según David Brooks, columnista del periódico estadounidense The New York Times, de acuerdo con una nota del 29 de octubre de 2007, firmada por Javier Oliva: “el dinero solicitado al Congreso (de EU), se encuentra dentro de la misma partida presupuestal que la destinada a las guerras de Irak y Afganistán. Haber incluido a nuestro país en esa bolsa fue muy mala idea, pues pareciera que con criterios muy peculiares se acepta que el nivel de conflictividad en las tres naciones es similar”.
Es importante revisar el problema y presentar una seria propuesta de solución para el mismo, pues para algunos la solución a este grave problema no provendrá de fáciles estrategias mediáticas, internacionales o militares, ni del sacrificio de nuestra soberanía, sino que se construiría a partir de una renovada voluntad política y acuerds que recuperen lo mejor de nuestra larga tradición de lucha ciudadana y debe partir de las exigencias actuales de transparencia, rendición de cuentas y de un compromiso irrestricto con los derechos humanos y el estado de derecho, cabría pues preguntarse que tanto está en juego nuestra soberanía, nuestra seguridad, y sobre todo el estado de derecho y la democracia nacionales.
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